AYALGA

Proyecto Expositivo

Galería Guillermina Caicoya, Oviedo 2020

Comisario Salim Malla

Cartel Ayalga. Tania Blanco

AYALGA
1.Hallazgo / hallazgo en la playa / Tesoro / alhaja / Cosa de valor escondida desde hace tiempo / Tesoro escondido bajo la tierra / Supuesto tesoro oculto / Objeto encontrado que procede de un barco hundido.
2.Lugar donde (según la tradición) hay enterrado algún tesoro.
3. Recompensa dada por el hallazgo

En el pensamiento griego, para referirse a la acción de los fenómenos naturales sobre el territorio, se habla del “impulso creativo de la siempre floreciente naturaleza”. A esta fuerza que da lugar al paisaje se la nombra igual que al dios de la fertilidad Eros.

 

En el mundo contemporáneo por el contrario, para referirse a las consecuencias derivadas de la fuerza del mar y del viento sobre la superficie de un territorio, se habla de la destrucción o desgaste producidos por la erosión. Así, para el actual habitante de la Tierra el paisaje no es concebido como una creación, sino como un cúmulo de secuelas provocadas por la fricción continua y violenta de los fenómenos naturales sobre la superficie del planeta

 

Lo que para los griegos era la caricia del mitológico dios Eros, para la sociedad contemporánea es el violento zarpazo de la erosión. Una interpretación de la formación del entorno natural, que se encuentra mediada por la cultura que recibimos y que influye en nuestra mirada. Algo que en última instancia sirve para justificar un modo de relación narcisista con el entorno, respecto al cual nosotros somos el centro y frente al cual estamos a la defensiva. Además el ser humano con su desmedido crecimiento, ansiando estar por encima de todo, ha llegado incluso a arrebatar el papel principal a la propia naturaleza en la creación del paisaje, auto-proclamándose el motor de una nueva era geológica llamada antropoceno.

 

Pero en todo caso y, al margen de qué o quien cause la transformación, hay que pensar que el paisaje se crea a lo largo del tiempo, tanto por desgaste como por acumulación. Ya que en este mundo las cosas no desaparecen sino que simplemente se mueven, porque existir no es un estado dado, sino un realizarse. Cuando Tania pasea por la playa y anda sobre la arena, sus pies pisan un sinfín de materiales que el mar y el tiempo han brindado a la costa para construir su litoral. Unos arenales que ya no solo están compuestos de palos, piedras, conchas y otros sedimentos procedentes de los ríos y los mares, sino también y cada vez en mayor medida del desperdicio que resulta de nuestra sociedad de consumo. Trozos de baldosas, cristales, plásticos o la propia arena mezclada con residuos son algunos de los elementos que la artista recoge en sus caminatas, y que más tarde reutiliza en su taller para componer sus obras. Para ella todos estos pequeños objetos encontrados, atendiendo al valor formal de sus pulidos cantos y, a la atractiva gama cromática de sus tamizados colores, son las bellas creaciones que los agentes atmosféricos producen con su continuada acción, materializando el movimiento y la duración, convirtiendo el espacio y el tiempo recorrido, en pura forma.

 

Cada vez que Tania recoge una de estas pulidas piezas elimina mediante el tacto la negatividad de la erosión, introduciéndose en la temporalidad de lo erótico para dar lugar a sus creaciones. Obras gráficas y escultóricas que nos invitan a demorarnos en la contemplación visual y táctil de sus tersas superficies, y que conforman el proyecto titulado con la voz asturiana ayalga. Un término que se refiere a algo encontrado en la playa -como son los pequeños residuos-, a la recompensa recibida por localizar un tesoro -como es darse un paseo por la playa-, y que también se refiere al lugar donde ese tesoro puede ser encontrado – es decir, la propia playa-. Por eso para Tania, ayalga es en definitiva la conexión entre el impulso creativo de la naturaleza y la sensibilidad humana.

 

Salim Malla