top of page
peque entradilla cabecera.jpg

Topofilias: el amor —cosmopolítico— por el territorio es un proyecto expositivo impulsado por Altekio junto a Oxfam Intermón y La Imaginable, concebido para explorar cómo los lugares no son solo un entorno físico, sino una red de afectos, memorias y tensiones ecosociales que nos construyen tanto como nosotres a ellos. Fruto de un proceso de investigación y residencia artística, la muestra amplía el concepto de Yi-Fu Tuan hacia una dimensión plural y no solo humana, donde conviven saberes botánicos, materiales y comunitarios. Dentro de este marco presento mi obra Endémico y naturalizado, una pieza donde transformo fibras de junco del Nalón y lirio de la bahía de Cádiz en papel estampado con vistas aéreas de sus hábitats, utilizando la botánica para problematizar qué significa pertenecer a un lugar y disolver las fronteras rígidas entre lo autóctono y lo foráneo.

Los resultados de estre proceso de investigación fueron expuestos los días 19,20 y 21 de Junio en el Balneario de Borines, Piloña, Asturias. y formó parte de una extensión de la Bienal Climática de Avilés.

ENDÉMICO Y NATURALIZADO
 

Díptico de dos piezas de 100 x 70.

Pulpa de papel de junco y de Lirio

Estampación Offset

2026

Este díptico nace de una reflexión sobre la identidad y el territorio a través de un diálogo entre dos fibras vegetales que marcan mi biografía: el junco del estuario del Nalón y el lirio de la bahía de Cádiz. La primera pieza, elaborada con junco autóctono asturiano, representa la raíz y el paisaje de origen que da nombre a lugares como «La Junquera» En San esteban de Pravia , en la desembocadura del rio Nalón. La segunda, creada con pulpa de lirio (Iris albicans), nos traslada a una especie alóctona introducida por los árabes en el siglo IX para ornamentar cementerios y que actualmente podemos encontrar en los humedales de las orillas de los caños de la Bahía.  Al igual que yo en Cádiz, el lirio es un habitante extranjero que, tras siglos de integración, ha terminado por fundirse con la flora local, difuminando la frontera entre lo foráneo y lo nativo.

​

A través de estas pulpas estampadas con sus respectivas imágenes aéreas, planteo un símil entre la botánica y la migración humana. Reflexiono sobre la figura del «invasor» aquel que llega, transforma el hábitat y altera las costumbres, pero que inevitablemente pasa a formar parte del ecosistema del lugar ¿Qué nos hace realmente pertenecer a un lugar? ¿Es el lugar de nacimiento, es el tiempo habitado, el acento adoptado o la capacidad de reproducirse en tierra extraña? Estas piezas son una reflexión sobre mi condición, una pregunta abierta sobre la paradoja de pertenecer o no a una tierra.​

bottom of page